Juan el Bautista, el sacerdote rebelde

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Padre William Arias

Lucas, en el comienzo de su evangelio, habla de la concepción milagrosa de Juan el Bautista. Dice que era hijo de un Sacerdote judío, rural. Es decir, que no vivía en Jerusalén, sino en las montañas de Judea, lo que se conoce hoy como Ein Karem. En su turno, pues los sacerdotes se dividían por turno, para los oficios que se requerían en el templo. 

Usualmente, alguien llegaba y quería ofrecer un sacrificio después de realizar los ritos propios de purificación, llevaba un animal macho: becerro o cordero, o pichones de tórtolas o palomas (si eran pobres), y el sacerdote lo sacrificaba en el altar. Tenía que tener pericia para la tarea, y en un fuego que ardía con incienso, ofrecían el interior del animal a Dios, y las dos bandas del animal eran repartidas entre el oferente y el sacerdote, pues él tenía su familia y debía mantenerla de alimentos. 

Pero había ceremonias especiales, como la de entrar al lugar más santo del templo y pronunciar el nombre de Yahvé, una vez al año. Tal parece que algo así le tocó a este Zacarías, y Lucas, no muy conocedor de las costumbres religiosas judías, presenta este episodio con características de los cultos y templos paganos.

Pues es en ese contexto en que se le anuncia al sacerdote judío Zacarías, que va a ser padre. Debió ser de mucha alegría para él, y como el sacerdocio judío no era vocacional, como el sacerdocio católico hoy, sino heredado, el hijo de Zacarías, conocido entre nosotros como Juan el Bautista, sería pues sacerdote. 

Pero: ¿Qué pasó que no lo fue?, ¿Por qué renegó de él?, ¿Cuándo y cómo le dijo a su padre que él no lo sería?, ¿Acaso lo fue y lo dejó? Todo esto es parte de los silencios de la Biblia, que son abundantes tanto en el Antiguo Testamento y más en el Nuevo para nosotros los cristianos, pero también en el silencio de la historia, pues fuera de la Biblia y más allá del historiador judío del siglo I Flavio Josefo, no vamos a encontrar más nada acerca de Juan el Bautista.

Pero la interrogante sigue en pie, la razón es la manera cómo según la Biblia se desenvolvió Juan el Bautista. Primero dice que actuaba en el desierto, a orilla del río Jordán, vestía de una forma estrafalaria, tenía una dieta un tanto rara, y hablaba fuerte y claramente, sin tapujos, a semejanza de los grandes profetas del Antiguo Testamento, denunciando la corrupción imperante de grupos judíos, militares y personajes importantes del momento, como Herodes. 

Tal parece que lo respetaban mucho, y algunos comienzan a seguirlo, realizando un ritual que tiene que ver con el agua, lo que llevó a muchos a pensar que era del grupo de los Esenios, que eran de la época de Jesús y no se mencionan en los evangelios, sino en otras fuentes, pero como estos grupos vivían en comunidad y Juan no, hoy se cree que pudo haber pertenecido a ellos o que los conoció, pero tal vez ese talante rebelde que llevaba, que lo llevó a dejar su herencia sacerdotal, le llevó a abandonar dicho grupo.

Volviendo a las preguntas de por qué dejaría el sacerdocio, tal vez el contexto social, político y religioso de tiempos de Jesús nos ayude, pues según biblistas e investigadores de dicha época, aquello fue un momento de mucha decadencia espiritual y pública en el Israel de entonces. La presencia romana y la pasividad de los lideres judíos, llevó al surgimiento de muchos grupos de renovación judía, que buscaban suscitar esperanza y veían en el horizonte el posible cumplimiento de la venida del Mesías. 

Aparecen personajes capaces de sacrificarse y dejarlo todo por dicho ideal, y es aquí donde podemos encuadrar la rebeldía de Juan el Bautista ante su herencia sacerdotal, y formar parte de todo ese movimiento mesiánico, pero no pasó más de ahí, pues murió y aunque muchos pensaron que él era el Mesías, será el movimiento de Jesús de Nazaret, y no el del Bautista, el que se perpetuará en la historia.