La temporada de verano es aprovechada por cientos de dominicanos que residen fuera de la patria, para venir con sus hijos a disfrutar los días de vacaciones.
En nuestros aeropuertos se vive la alegría contagiosa de quienes regresan llenos de ilusión para estar con familiares y amigos, y así reforzar su identidad dominicana.
Es que: No hay tierra tan hermosa como la mía, bañada por los mares de blanca espuma parece una gaviota de blancas plumas… Así lo cantamos y lo sentimos. Como también llenamos los aires con los acordes de “Yo te admiro, aunque lejos de tí, adorada Quisqueya de ayer, por tu nítido cielo sin par y tu puesta de sol sin igual..”
Hermanos que vienen de otras latitudes deseamos que ustedes, soporte esencial de nuestra economía, sobre todo sustentando a sus familiares con las remesas que envían cada mes, encuentren aquí la seguridad ciudadana que les permita disfrutar sin sobresaltos su estadía en las ciudades, el barrio, campos y montañas que están llenos de recuerdos y nostalgia.
Esperamos que nuestras autoridades les brinden la protección necesaria, desde los aeropuertos hasta sus lugares de origen.
Bienvenidos a su tierra.




