Mons. Tomás Morel preside Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

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Invita a transformar el corazón desde el amor de Cristo

Santo Domingo .– En un ambiente de profunda fe, oración y fervor religioso, Mons. Carlos Tomás Morel Diplán, Arzobispo Coadjutor de Santo Domingo, presidió el viernes 12, la solemne Eucaristía de la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, en la parroquia San Antonio de Padua, del sector Gazcue.

La celebración tuvo lugar en el marco de las Fiestas Patronales en honor a San Antonio de Padua, y fue concelebrada por Mons. José Amable Durán Tineo, Obispo Auxiliar de Santo Domingo; los padres Elvin de los Santos, párroco de la Parroquia San Antonio de Padua; Tulio Cordero, vicario parroquial; José Ramón, colaborador de la Hermandad del Sagrado Corazón de Jesús; y Eduardo Llores, S.J., director del Apostolado de la Oración.

Participaron los miembros de la Hermandad del Sagrado Corazón de Jesús  y numerosos fieles provenientes de distintas comunidades de la Arquidiócesis de Santo Domingo. 

Fueron consagrados 225 hermanos de la Hermandad del Sagrado Corazón de Jesús, procedentes de diversas parroquias de la Arquidiócesis, quienes asumieron públicamente el compromiso de vivir una espiritualidad centrada en la oración, la Eucaristía, la adoración y el servicio a la Iglesia. 

En la homilía, Mons. Morel destacó que la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús no constituye una simple devoción, sino una profunda contemplación del amor de Dios manifestado plenamente en Cristo. 

Recordó que esta celebración encuentra sus raíces en la Sagrada Escritura, particularmente en el costado abierto de Cristo en la cruz, del cual brotó sangre y agua, signos de la vida sacramental de la Iglesia y expresión del amor redentor de Dios por la humanidad. 

Asimismo, explicó el desarrollo histórico de esta devoción, desde las reflexiones de los Padres de la Iglesia hasta las revelaciones recibidas por Santa Margarita María de Alacoque, que contribuyeron a extender en toda la Iglesia la veneración al Corazón de Jesús como símbolo del amor divino. Un corazón humilde que conoce a Dios.

Reflexionando sobre el Evangelio de San Mateo (11, 25-30), el Arzobispo Coadjutor subrayó que el verdadero conocimiento de Dios no se alcanza únicamente por la  inteligencia humana, sino por la apertura humilde del corazón a la acción del Espíritu Santo. “Mientras más humildad de corazón, más conocimiento de los misterios divinos. 

A Dios no se le conoce solamente por la inteligencia; se le conoce por un corazón inundado del Espíritu Santo”, expresó. En ese sentido, invitó a los fieles a cultivar una vida interior auténtica que les permita descubrir la presencia amorosa de Dios y responder con generosidad a su llamado. Cristo ofrece descanso a los corazones cansados.

Mons. Morel también destacó la invitación de Jesús: “Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré”, explicando que el Señor no solo viene al encuentro de quienes experimentan cansancio físico, sino también de aquellos que viven agotados espiritualmente por las cargas, preocupaciones y sufrimientos de la vida. 

“El Corazón de Cristo continúa siendo refugio, consuelo y esperanza para quienes buscan paz y sentido en medio de las dificultades”, señaló. 

Exhortó a los presentes a dejarse transformar por el amor de Dios para convertirse en instrumentos de reconciliación, misericordia y fraternidad dentro de sus familias y comunidades.