Es un derecho sagrado

Paulo Paiewonsky

La Asociación Católica de Empresarios de Santiago (ACES) apuesta por una reforma laboral construida desde la prudencia, que mantenga intactos los derechos adquiridos de los trabajadores actuales pero que, al mismo tiempo, responda a los desafíos del presente y del futuro del empleo en la República Dominicana de manera que las futuras generaciones de trabajadores puedan disfrutar de empleos dignos y formales preservando todas sus conquistas pero actualizadas a las circunstancias de un mundo global cada vez más competitivo. Se requiere de responsabilidad y visión de largo plazo. Hay que actualizar la ley de un modo salomónico y balanceado.

ACES considera que en lo adelante deberán coexistir dos modelos de contratación laboral. Los trabajadores actuales podrán continuar bajo las reglas vigentes, mientras que para los colaboradores formales que sean contratados con posterioridad a la entrada en vigencia del nuevo marco normativo se les pagará la cesantía en base a una fórmula alineada con las NIIF’s (Normas Internacionales de Información Financiera), no en base al último salario, sino en base al salario percibido cada año laborado, manteniendo su carácter eventual.

La Cesantía es un beneficio que brinda soporte al trabajador en transición hacia un nuevo empleo, por sus características es un derecho que debe ser preservado ya que complementa de manera justa el abanico de beneficios que reciben los trabajadores formales a partir de la Ley 87-01, y de la misma Ley 16-92. Sin embargo, la fórmula que se utiliza en el código actual impacta negativamente el empleo formal y la economía, perjudicando por igual a los trabajadores formales, a los trabajadores que no pueden conseguir un empleo formal, a los empleadores y al país. La fórmula actual impone

una limitación salarial a los empleados formales ya que su elevado costo diferido, que depende exclusivamente del último salario, frena la capacidad que tenemos los empleadores formales de poder aumentar las remuneraciones mensuales de nuestros colaboradores, sobre todo de aquellos con muchos años laborando para nosotros. Esto a su vez restringe el poder adquisitivo de las familias y afecta el consumo, incidiendo negativamente en el bienestar de los hogares y en el dinamismo económico del país.