Leonor Asilis
Asistí a la Cena Pan y Vino, en el Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino, que apoya la formación de los seminaristas, futuros sacerdotes diocesanos y religiosos de todo el país.
Esta tradicional actividad, celebrada desde hace más de 35 años, interrumpida únicamente durante la pandemia, fue posible gracias al respaldo constante de la feligresía.
Con esta nueva edición, el Seminario reafirma su misión de seguir formando pastores al servicio de Dios y del pueblo dominicano, manteniendo viva una tradición que une fe, solidaridad y esperanza.
El apoyo fue masivo, más de dos mil personas estuvimos disfrutando de una noche maravillosa, que contó con la bendición del Arzobispo Coadjutor de Santo Domingo, Monseñor Carlos Tomás Morel Diplán.
La oradora principal fue la embajadora de los Estados Unidos, Leah Francis Campos, con una importante reflexión.
La amenización estuvo a cargo del Trío Lo Bueno Queda y Niní Cáffaro, cuya música limpia y esperanzadora hizo la diferencia.
Uno de los momentos de aquella velada, del 11 de febrero de 2026, que más me impactó fue la valentía y claridad de la embajadora Leah Francis Campos, con el tema central y analizó sin ambages nuestro mundo actual.
Solo lo que promueve la verdad, la belleza, el amor, el sacrificio y la esperanza lleva el Espíritu de Dios y nos da verdadera libertad.
Aplaudió la generosa decisión de los seminaristas que se entregan al Señor y agradeció a todas las familias presentes, por sostener esta obra vocacional. Sus palabras fueron un verdadero llamado profético.




