Monseñor Renzo Pegoraro destaca las crecientes crisis de salud mental y adicciones
La Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), en Santiago, llevó a cabo la conferencia magistral “Custodiar la Vida: Desafíos éticos y morales de la ciencia en la sociedad actual”, a cargo de monseñor Renzo Pegoraro, presidente de la Academia Pontificia para la Vida (PAV), fue un espacio de reflexión académica sobre la dignidad humana, la bioética y la responsabilidad social frente a los avances científicos y tecnológicos.
El acto inició con las palabras de monseñor Héctor Rafael Rodríguez, arzobispo metropolitano de Santiago y Gran Canciller de la PUCMM, quien destacó la importancia de promover espacios universitarios que favorezcan la reflexión ética sobre los desafíos más urgentes de la sociedad contemporánea.
De su lado, el padre doctor Secilio Espinal, rector de la PUCMM, fue el encargado de presentar al orador invitado y resaltó la importancia de esta conferencia como una valiosa oportunidad para reflexionar, desde la fe y la razón, sobre la responsabilidad ética que acompaña el extraordinario desarrollo científico y tecnológico.
El rector destacó que, si bien los avances en biomedicina, inteligencia artificial, genética y robótica abren horizontes de bienestar y esperanza, también plantean profundos interrogantes sobre la dignidad humana, el sentido de la vida y los límites morales de la ciencia.

Aportes centrales de la conferencia
Durante su ponencia, el presidente de la Academia Pontificia para la Vida abordó los principales retos ético-morales que enfrenta la sociedad contemporánea ante el progreso científico y los cambios socioculturales. Advirtió que el creciente poder de la tecnología para intervenir y manipular la vida humana está transformando profundamente la medicina.
En este aspecto, alertó sobre el riesgo de confundir la verdadera racionalización de los recursos con el simple racionamiento o recorte de servicios, lo cual termina afectando la calidad de la atención y el acceso equitativo a los servicios de salud.
De manera especial, enfatizó la urgencia de atender las crecientes crisis de salud mental y adicciones, así como los dilemas bioéticos en el inicio de la vida, incluyendo el diagnóstico prenatal y la maternidad subrogada.
Desde una perspectiva inspirada en el personalismo, monseñor Pegoraro subrayó la centralidad de la persona humana, entendida en su unidad corporal, psíquica, espiritual y relacional.
Invitó a los presentes a adoptar la actitud del “Buen Samaritano”, un modelo de cuidado que sabe ver la necesidad del otro y ofrecer una ayuda concreta. “Pasar de la enfermedad al enfermo, de la medicina al médico, y de las estructuras a las personas”, brindando un acompañamiento integral que incluya la dimensión espiritual.



