Fraternidad en la familia

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Cuando se cruza la línea del respeto hacia nuestros padres y madres, es un indicio claro de una sociedad enferma.

Cuando entre hermanos se viola el mandato divino de No Matarás, es una clara expresión de la descomposición social que estamos presenciando.

En las últimas semanas hemos sido sacudidos por hechos muy dolorosos, como son muertes violentas entre hermanos y hasta hijos atentando contra la vida de sus progenitores. 

Estos episodios que están ocurriendo en nuestro país, demuestran que cuando un ser humano saca a Dios de su vida, se convierte en un monstruo capaz de cometer los hechos más horrendos.

Para transformar esta cruel realidad de violencia, es urgente fomentar en los hogares la cultura de paz, el diálogo, la comprensión, y sobre todo, inculcar en cada uno de los hijos la fraternidad entre hermanos, y el respeto sagrado a nuestros padres.

También, lograr que nuestros jóvenes se alejen cada día más del consumo de sustancias prohibidas, que destruyen sus cerebros, haciendo de ellos presas fáciles para cometer acciones criminales.

Las medidas contra el tráfico de estupefacientes deben continuar, y que nadie se haga cómplice con aquellos que están llevando este mal a barrios y campos.

Permanecer indiferentes ante esta realidad es lo peor que nos puede pasar, porque luego lloraremos lágrimas de sangre, cuando llegue el día de ver nuestro país lleno de personas enajenadas, con sus mentes destruidas.

Como decía el Papa Francisco: Nuestras familias son una escuela de perdón. Ellas son la esperanza del mundo.

Nuestro país es hermoso. Cuidarlo es nuestra tarea.