El Bautismo: fuente de santidad y fuerza para el caminar del pueblo de Dios

0
12

Rev. D. Frank Luis de la Cruz A., I. V. Dei

Director Escuela de Teología Pastoral para Laicos

Siempre conscientes de que la santidad no es privilegio de unos pocos elegidos sino vocación de todo el pueblo de Dios, hemos de comprender que nuestro Bautismo nos compromete a vivir como santos en medio del mundo. 

La santidad no consiste en realizar grandes hazañas ni en tener experiencias místicas extraordinarias, sino en vivir cada día desde la identidad bautismal, dejando que Cristo viva en nosotros. Ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí (Gal 2, 20), proclama el Apóstol. 

Esta es la esencia de la vida cristiana: permitir que la gracia bautismal fructifique en obras de amor, en testimonio coherente, en servicio generoso. 

Nuestras comunidades, nuestras familias, nuestros ambientes de trabajo y estudio deben ser transformados por la presencia de hombres y mujeres que viven conscientemente su Bautismo. De ahí que este año pastoral sea una oportunidad providencial para renovar nuestro compromiso bautismal, para pasar de ser cristianos dormidos a ser discípulos misioneros que irradian la luz de Cristo.

Para vivir en plenitud este año pastoral, haciendo del Bautismo la fuerza de nuestro caminar hacia la santidad, te propongo:

  • Conoce y celebra la fecha de tu Bautismo. Busca tu certificado bautismal, averigua el día exacto en que fuiste bautizado y celebra cada año ese cumpleaños cristiano con más alegría incluso que tu cumpleaños natural. Ese día naciste en la vida divina.
  • Renueva frecuentemente tus promesas bautismales. Especialmente en la Vigilia Pascual y cada vez que participes en un Bautismo, renueva conscientemente tu renuncia a Satanás y tu adhesión a Cristo. Hazlo con convicción, como si fuera la primera vez.
  • Invoca diariamente al Espíritu Santo que recibiste en el Bautismo. Comienza tu jornada pidiendo al Paráclito que te guíe, te fortalezca y te santifique. Recuerda que no estás solo: el Espíritu habita en ti desde tu Bautismo.
  • Vive como hijo amado del Padre. No te dejes definir por tus errores, fracasos o por lo que otros opinen de ti. Tu identidad más profunda es ser hijo de Dios por el Bautismo. Desde esa certeza, camina con la frente en alto y el corazón agradecido.
  • Sé testigo y misionero de la gracia bautismal. Comparte con otros, especialmente con los alejados, la alegría de saberte salvado, amado y llamado a la santidad. Tu testimonio de vida coherente con tu Bautismo puede ser el medio que Dios use para despertar la fe dormida de muchos hermanos.
  • Que este año pastoral sea para todos nosotros tiempo de gracia, en el que redescubramos el inmenso don del Bautismo y experimentemos su fuerza transformadora en nuestro caminar hacia la santidad.