Una criatura inocente
está desaparecida
¿Está muerta o está viva?
Se pregunta tanta gente.
¿Quién será ese delincuente
que con malicia y engaño
a ese ángel le ha hecho daño?
Una mente criminal
retorcida e infernal
que no siempre es un extraño.
Los niños son vulnerables
tan frágiles e indefensos
y por lo mismo propensos
a que seres despreciables
perversos y abominables
abusen de su inocencia
la más abyecta violencia
de los instintos bestiales
que cometen criminales
algunos en reincidencia.
A más de bajas pasiones
hay un afán de dinero
que no es muy buen consejero
para las buenas acciones;
y nos lleva a situaciones
reñidas con la justicia
al mundo de la avaricia
ajeno a toda moral
traspasando el litoral
donde reina la malicia.
Debemos estar alerta
contra los abusadores
pederastas, violadores:
hay que cerrarles la puerta;
que nunca quede encubierta
ninguna acción delictiva
tan infame y destructiva
sobre todo con la infancia
y siempre esté en vigilancia
nuestra atención colectiva.




