Gratitud por siempre

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Nuestros hermanos dominicanos que un día se marcharon hacia otras naciones, en busca de un mejor destino, guardan en sus corazones el amor, la gratitud y la solidaridad hacia las familias que dejaron aquí. Ellos nunca están ausentes, siempre presentes ante las penas y alegrías de quienes los vieron partir.

Qué sería de tantas familias del campo, el llano y la montaña, si no recibieran cada mes los recursos económicos que, a base de trabajo y sacrificio, envían los que residen en distintos países, sobre todo en los Estados Unidos, y de manera especial, en la ciudad de New York.

Con el dinero recibido, sus familiares pueden cubrir los gastos de los medicamentos, cada día más caros, y otras emergencias de salud que se presenten, entre ellas los internamientos que son casi imposibles para los empobrecidos. También pueden reconstruir sus viviendas y así tener un techo digno. Incluso hemos visto que esa solidaridad se manifiesta también aportando para mejorar las condiciones de las comunidades, construyendo centros culturales, instalaciones deportivas y templos.

Las remesas enviadas durante el año 2025 son tan significativas que ascendieron a casi 12 mil millones de dólares, según ha reportado el Banco Central. Son un fuerte componente de la economía nacional.

Esperamos que esta generosidad de la diáspora se vea recompensada por nuestras autoridades, ofreciéndoles servicios consulares o de otra índole sin pensar solamente en los ingresos que percibirán.

Que llegue nuestro reconocimiento a la comunidad dominicana que ha demostrado su dedicación al trabajo honesto, poniendo en alto el nombre del país.