Un camino de fe que despierta el espíritu con Cristo
Ariel Cabral
Santo Domingo.- En medio del ritmo acelerado de la ciudad y la constante saturación digital, la parroquia San Judas Tadeo, en el Distrito Nacional, se ha convertido en un espacio donde el silencio adquiere un sentido distinto: el del encuentro interior. Allí se desarrolla el Camino de Emaús, una experiencia espiritual que invita a hombres y mujeres a detenerse y reencontrarse con Cristo.
Inspirados en Lucas 24, 13-34, los retiros Emaús recrean el caminar de los discípulos que reconocieron a Jesús resucitado al partir el pan. De igual manera, los participantes descubren su presencia en medio de sus propias luchas, dudas y anhelos.

“Emaús no es sólo un retiro, es un renacer espiritual”, afirma Rafael Matías, coordinador de Emaús Hombres en la parroquia. Asegura que la vivencia marcó un antes y un después en su vida, al comprender que Cristo siempre estuvo presente, incluso en los momentos más difíciles.
El retiro se realiza durante un fin de semana, y se vive bajo una estricta confidencialidad. Se trata de una experiencia profunda, donde se ora, se reflexiona y se sana interiormente. Por ello, entre los caminantes se mantiene la consigna de que lo vivido en Emaús permanece allí.
Las comunidades de hombres y mujeres acompañan de forma permanente a los participantes. Griselide Castillo, coordinadora de Emaús Mujeres, destaca que muchos regresan con una fe renovada y un fuerte compromiso cristiano.

El padre Jorge Montoya subraya que los frutos se reflejan en las familias y en la integración a los ministerios parroquiales. Para quienes lo viven, Emaús no termina al concluir el retiro: se convierte en una comunidad que acompaña y transforma.




