Manuel Pablo Maza Miquel, S.J.

Corría el mes de julio de 1965. Más de 10 jóvenes jesuitas caribeños, dominicanos y cubanos nos apiñábamos en la habitación de Pedro Suárez, S:J., (fallecido 1-1-26) entonces estudiante de filosofía de segundo año. 

Vivíamos en un seminario situado en Shrub Oak, New York. Pedro Suárez nos iba a explicar cómo llenar el formulario que acompañaba cada funda de ropa sucia, que más de 230 jesuitas entregaban semanalmente a la lavandería.

Habíamos viajado desde Los Teques, Venezuela, luego de estudiar Latín, algo de Griego, literatura española, redacción, oratoria y muchas humanidades durante 3 o 4 años, según las posibilidades de cada uno. Ese verano iniciábamos los dos años finales de una licenciatura (B.A.) con una concentración de dos años de Filosofía, inscritos en Fordham University.

Nuestro inglés era tan pobre que, para poder llenar el intimidante formulario de la ropa sucia, necesitábamos la explicación de Pedro Suárez con la pieza en la mano: esto es “shirt”, estos son “shorts”, etc.

Algo notó Pedro, que interrumpió su explicación y muy serio, con acento habanero, nos exhortó: –Óiganme una cosa. Los veo con miedo y angustiados con el inglés. Les puedo asegurar que todos, óiganme bien, todos, van a aprender inglés más pronto de lo que creen. Así que, guarden sus miedos y angustias para otras cosas. Y no pierdan su tiempo en preocuparse por si alguna vez van a aprender. No lo duden: ¡van a aprender! Gasten su energía en otras cosas más importantes: estudien, interactúen con los americanos y aprendan filosofía y no vivan con miedo del inglés”.

Honestamente no puedo decir que aquellas palabras me quitaron todos los miedos, pero me dieron una seguridad en mí mismo que, me permitió encarar el inglés con mucha mayor seguridad de mi victoria final. Recordando al compañero amable y brillante Pedro Suárez, enfrenté luego con éxito el francés en Eegenhoven, Bélgica y el italiano en Roma.

Una de nuestras tareas como educadores es transmitir a los jóvenes esa confianza en ellos mismos: con esfuerzo y dedicación lograrán las metas que se tracen.En la Eneida, se narra una apasionante regata. Una de las naves, a duras penas le va sacando la proa como ventaja al resto y Virgilio exclama: “possunt, quia posee videntur”, vencen, porque creen que pueden.