2019, Año de la Palabra

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¡Feliz año nuevo! Y un venturoso 2019 para todos. Es este nuestro deseo y el de todos los que colaboramos y hacemos posible Camino. Que en este año el Todopode­roso derrame abundantes bendiciones en cada uno de ustedes y sus familias, y que todos sus proyectos se realicen, y a través de ellos sea manifiesta la gloria de nuestro Dios y Señor.

Como de­cimos cada año: “Que este sea el mejor año de nuestras vidas”. Y así lo haremos, pues el Dios de Jesús va con nosotros, camina con nosotros y nos ha dado la protección y guía de su Espíritu, para se­guirnos conduciendo por este mundo hacia él, y en este año debemos afianzar más este caminar hacia la Casa del Señor, construyendo un mundo más humano y digno, como nuestro Dios y Señor quiere y desea.

Este año en nuestro Plan Nacional de Pas­toral se pide poner ma­yor acento en la Pala­bra. Está dedicado a esa Palabra que nos viene del Señor de diversas formas: en la creación, en la Biblia, por medio de las acciones de la Iglesia, pero sobre todo en la Palabra hecha carne, que es Jesucristo el Hijo del Dios vivo.

Hay muchas cosas que se piensan realizar y hacer en nuestra Iglesia en base a esta temática de nuestro Plan. Sería bueno que todos nosotros nos in­tegremos con verda­dera devoción y ahinco a todo lo que se va a realizar, para crecer en el conocimiento de dicha Palabra y para que nuestro quehacer cristiano tenga fundamento, y desde ya de­jemos de hacer las cosas por hacer y haya un arraigo fuerte y firme de lo que hacemos en la Palabra de Dios que hemos reci­bido.

El mayor acento se pondrá en la Palabra que hemos recibido por mediación de las Sagradas Escrituras, la Biblia, de ahí que hay propuestos muchos talleres y cursos sobre la misma, pero lo im­portante es que en este año logremos empode­rarnos, hacer nuestra esa Palabra de Dios y hacerla vida en noso­tros: conocerla, interpretarla, orarla y vivirla. Ya conocemos el método de la Lectio Divina que ayuda bastante para hacer este camino con la Biblia, y se pueden utilizar otras metodologías y ejercicios de aprendi­zajes y vivencias, pero lo importante es que se dé aquello que decía San Agustín, de que el segundo libro a través del cual Dios nos diri­ge su Palabra, que es la Biblia, nos lleve a conocer el primero a través del cual Dios nos habla, que es la vida.

Hay que lograr esa integración entre Pala­bra y vida, si no, lo que estaremos haciendo es un año folklórico de muchas cosas en torno a la Palabra de Dios y al final seguiremos igual, solo llenando papeles y planificaciones vacías; hay que despertar el gusto por la escucha atenta de la Palabra de Dios entre nosotros. Hay que ha­cer silencio para escu­char y saber distinguir su voz, saber cómo escarbarlo, como gallina en tierra, en la Bi­blia, y desde allí pronunciar nuestra pala­bra llena de él, pues de lo que se trata es precisamente de que la Palabra de Dios me lleve a comunicar mis propias palabras, pero no como las mías en sí, sino como las de él, hecha vida, carne en mí, como en María la Virgen y su Hijo Jesu­cristo.

Que el 2019, Año de la Palabra, sea un gran año para todos, que crezcamos no solo en el conocimiento de la Palabra de Dios, sino que seamos hombres y mujeres de Pa­labra seria y fiel, como lo ha sido Dios con nosotros y que su gracia nos fortalezca en este comienzo de año y siempre.