Llegamos a septiembre: mes de la Biblia, buscamos en el despertar la importancia que tiene la Sagradas Escrituras en el itinerario de nuestra fe, ya que la Palabra provoca, fortalece y hace madurar la fe que como don de Dios, por su Espíritu, hemos recibido.

En este año la comisión Nacional de Animación Bíblica de la Pastoral, ha colocado como tema, en la línea de nuestro Plan Nacional de Pastoral el tema de la Biblia y la cultura, con el siguiente slogan: Del conocimiento de la cultura de la Biblia, a la inculturación de la Palabra, ya que la Biblia nació en una cultura muy distinta  a la actual y en específico a la nuestra, además de que en ella convergen diversos universos culturales de la antigüedad, y para hacer una buena y recta interpretación de ella es necesario conocer esas culturas para así poder llegar a lo que el Vaticano II, en su constitución sobre la sagrada revelación, ´´Dei verbum´´, nos pide, poder interpretar en el espíritu que inspiró los sagrados textos, pero también poder conocerla bien, para poder inculturar su mensaje revelador en la cultura de hoy, es decir, en nuestra cultura dominicana.

Por ahí se hace alarde de que somos el único país con una Biblia en su escudo, que tenemos hasta un día de la Biblia, 27 de septiembre, que en casi todos los hogares dominicanos hay una Biblia, y más, pero el asunto no es exhibir la Biblia, sino que ella se adentre en nuestra cultura, que es todo el quehacer del dominicano, y que vivamos y actuemos acorde a los valores que ella nos revela. Pues los valores que nos enseña la Biblia, como todos los valores, no se circunscriben a una cultura, sino que se insertan en ella y toman características y formas muy propias y coinciden o se encuentran con otras culturas, clasificándolos y poniéndolos más al día, y dándole nuevas formas. Eso ha pasado con muchos valores nuestros que bien coinciden con los valores que se encuentran en la Biblia, y es ahí la verdadera riqueza que podemos encontrar o la que nos puede ayudar.

Todavía hay gente que piensa que tener cultura es tener muchos conocimientos acerca de las ciencias y otras cosas del mundo en que vivimos, pero no es así, cultura tenemos todos, el hombre es un ser cultural. En la Biblia convergen varias culturas de la antigüedad, desde la egipcia, la semita, la mesopotámica, la griega, la occidental y más, hasta llegar a la cultura judía del pueblo de Israel y de Jesús. Una lectura fundamentalista y distorsionada de la Biblia olvida estas cosas y empobrece la sana y justa interpretación que podemos hacer del texto sagrado e impide lo que el mismo Espíritu quiere transmitirnos, por eso hoy día la Iglesia y la mayoría de los estudiosos serios y científicos de las ciencias bíblicas ven con buenos ojos y como algo indispensable, el tomar en cuenta las culturas que se hacen presente en el universo bíblico.

Pero no debemos echar a un lado lo que buscamos al interpretar la Biblia hoy, y es que ella se adentre en nuestra cultura y ayude al ser humano de hoy, en especial al nuestro: al dominicano, a ser mejor, a ser de Dios y colaborar con él en la transformación del mundo, haciendo posible culturas que propicien la vida, no la muerte, que fomenten los santos y sanos valores, que en la Biblia y en nuestra cultura dominicana están, para que verdaderamente se dé la vida que Dios quiere para el hombre y la mujer nuestro, de hoy y de siempre y que encontramos en las Sagradas Escrituras.