Manuel Maza Miquel, S.J.   [email protected]

Los años escolares se parecen a una subida al Pico Duarte por Mata Grande. Te habrá pasado muchas veces: la loma terrible que acababas de subir nunca fue la última. Llegaste jadeando al tope de la montaña, ¡y ahora le ha salido otro cocote!

No te desanimes. ¡Llegarás! Y vendrán otras montañas más altas y hermosas.

Si te vas a fatigar, fatígate en la buena dirección. Ve aprendiendo a orientarte tú misma;  tú mismo, de día y de noche.

Siempre atiende a las guías y los guías, son personas que ya recorrieron estos senderos de los aprendizajes, se pueden ayudar. Pero recuerda que, a la hora de caminar y aprender, ¡te toca a ti! Ninguna guía o instructor dará un solo paso por ti. Los guías son para orientar; el camino, la marcha, la subida por la loma de los aprendizajes, ¡te tocan a ti!

La estrella polar, no le dice nada a mucha gente, pero hay patos que vuelan dos mil kilómetros y llegan cada año al mismo lago, guiándose por su luz.

Aprende a interpretar las estrellas de la noche de la vida y ellas te guiarán. Todavía más importante: descubre a dónde quisieras llegar. Eso no te lo va a decir nadie.

Disfruta cada momento de la marcha. Admira el paisaje, saluda a los pajaritos que cruzan, enamórate de las bromelias y venera los pinos centenarios, disfruta su sombra y valorarás la sombra de tus padres.

Interactúa con tus compañeras y compañeros de ruta. Ellos también son tus grandes maestros y los volverás a encontrar en otros senderos de la vida.

Mientras caminas, descubre tu propio paso y mantenlo. Ni acelerarte con arrogancia, ni acomodarte al paso de los que en realidad no querían venir, sino solo cherchar.

El liceo o el colegio te aprovecharán, no sólo por atender a tus maestras, sino por tomar en serio tus propias preguntas. Investiga con tu propia cabeza: razonando, criticando, comparando, analizando y sintetizando con tu propia inteligencia.

Vuela tu chichigua. Cuídate de cables entrometidos y árboles envidiosos. Observa si algún cable malvado cercano sostiene algún triste esqueleto de chichigua, ¡a las chichiguas las entierran en el cielo! Pregunta a los entendidos si tu chichigua vuela bien, si le falta peso en la cola; si hay que mejorar los vientos, ¡pero nunca sueltes el hilo de la chichigua de tu vida! ¡Te toca volarla a ti!

Internet es un gran instrumento, para quien quiere descubrir algo, pero todas las páginas web no valen un solo razonamiento tuyo.

Evita como peste el copiar y pegar que empegotan y embotan la mente.

No te creas que ya sabes algo, porque lo puedas repetir de memoria; eso lo hacen también las cotorras, pero ninguna ha sumado dos y dos todavía. Razona con tu propia cabeza hasta donde puedas y cada vez llegarás más lejos.

Nadie ha aprendido a tocar guitarra paseando la guitarra de un gran músico, sino atreviéndose a charrasquear la propia varias veces al día durante años.

Aprende cómo aprendes, qué facilita tus aprendizajes. Para algunos será el escribir, para otros leer en voz alta, armar un esquema gráfico, resumir, ver un video o filmar un video… aprende cómo aprendes y aprenderás más.

No todo lo que da trabajo sirve, pero, tenlo claro: todo lo que sirve, da trabajo.

No te asustes de que tu ensayo no te salga bien, ni a la primera, ni a la segunda. ¡Tú escribe! El buen ensayo, solo sale del malo, escrito. Escribe y mejóralo.

Lo que va a vivir muchos años siempre nace llorando y envuelto en sangre.

Revisa lo que quieres, ¡acabarás teniéndolo!

Revisa lo que crees, a ver si vale la pena contemplarlo por una eternidad.