En la madrugada del 6 de noviembre iniciamos la peregrinación que se preparaba con meses de antelación, en la Parroquia de San José de Guisa, Granma, Cuba.

Con la salida de tres autobuses. Cada uno con 45 pasajeros programada para las 5:00 de la mañana. Comenzamos el camino a Santiago de Cuba, El Cobre, lugar donde se encuentra el Santuario Nacional de la Virgen de la Caridad, advocación por la que se conoce a la Patrona Cubana, nuestra madre Cachita, también conocida así.

Encomendando el viaje con la oración de niños, adolescentes, jóvenes, adultos, y personas de la tercera edad, y la bendición de nuestro párroco Juan Morillo, quien además nos acompaña y comparte todo el viaje con sus feligreses, hicimos el viaje tan deseado en la Parroquia.

Llegando al Santuario, participamos todos en la Santa Misa. Las personas ponen a los pies de la Virgen sus necesidades, sus peticiones, sus acciones de gracias y sus oraciones.

Unas horas con nuestra madre, bajo su amparo y protección, un momento de oración y recogimiento, de esperanza y tranquilidad, nos sentimos reconfortados y en un ambiente de espiritualidad que muchos no lograban explicar.

Cumplido nuestro objetivo principal, continuamos nuestro recorrido para visitar dos lugares más de la ciudad de Santiago de Cuba, saliendo así a las 12:00 PM, para El Morro.

El Castillo de San Pedro de la Roca,  o Castillo del Morro, es una fortificación militar renacentista, edificada en 1638, con el objetivo de proteger la ciudad de Santiago de Cuba, de los ataques navales.

Una visita para muchos por primera vez, donde se cultivó el conocimiento y apreciamos además la belleza de la creación por medio de la naturaleza.

Aún con fuerzas, a pesar del calor y las extensas caminatas, salimos con destino al Parque Zoológico de la ciudad, donde disfrutamos de la exhibición de animales exóticos.

Finalizando así todo un recorrido, donde el objetivo principal era la visita a nuestra Madre, acompañado de alegría, experiencias no conocidas, conocimiento y disfrute, comenzamos el viaje de regreso.

Agotados físicamente pero con los corazones llenos de gozo, pues en medio de las dificultades todo el viaje fluye sin descontentos, y con la gran alegría del tiempo espiritual con nuestra madre, la Virgen de la Caridad del Cobre, regresamos a nuestros hogares.

Autora Ivet Queipo Gross.