Adelanto que evito los prejuicios. El papa Francisco nos enseñó lo improcedente de juzgar a los demás, como si fuéramos santos. Respeto mucho la libertad, siempre que no afecte el derecho del prójimo; en consecuencia, mis excusas anticipadas si alguien se siente ofendido o incómodo por este artículo.

Un allegado, la semana pasada, me presentó fotos y videos titulados “Famosas extremas”, donde presentaban dominicanas supuestamente célebres. Casi todas estaban cortadas con la misma tijera, gestos similares, cabellos multicolores y poco conversadoras.

En realidad, no sabía quiénes eran y, realmente,  desconocía de sus aportes a la sociedad, aunque, por el escenario en que aparecían, supuse que estaban relacionadas con el espectáculo, que no necesariamente es arte.

Cuando la persona notó mi asombro, me dijo con aire de tristeza: “Pedro, estás desfasado, esas son las mujeres más importantes del país, tienen miles de seguidores y todo lo que hacen es imitado por la juventud; actualízate, deja el desfase”.

Naturalmente, silencio no guardé. Le pregunté: ¿sabes quiénes son Salomé Ureña de Henríquez, Ercilia Pepín, Minerva Mirabal y Aniana Vargas? La persona quedó pensativa, rebuscando en su cerebro, analizando un no sé qué y un no sé dónde y me respondió, casi a modo de consejo: “deben ser nuevas en la farándula, necesitan un mejor mánager para que suenen más”.

Un país se define bastante por sus referencias; es decir, por quienes son valoradas y están en el altar de nuestros corazones; entonces, en la actualidad, me cuestiono; ¿cuáles son nuestros ejemplos a seguir, en especial por las nuevas generaciones? ¿Con quiénes nos sentimos identificados?

Hoy, nuestros héroes, casi exclusivamente, están en el deporte y en la música. Son nuestros mejores representantes, nuestros dignos embajadores, los que nos unen como pueblo, quienes nos hacen sentir sanas emociones. Sin nuestros deportistas y músicos, algo vital nos faltaría o estaría muy débil: identidad y orgullo patrios. Gracias a ellos, mantenemos vigencia en el mundo, somos potencia en algo.

¡Son tantos los que podemos resaltar! Como muestra, de los que están entre nosotros, Juan Marichal, Juan Luis Guerra, Marileidy Paulino, Pedro Martínez, Michel Camilo, Félix Sánchez, Milly Quezada, Albert Pujols… gracias a Dios, la lista es interminable, encabezada por quienes trascendieron más allá, como Juan Pablo Duarte, Gregorio Luperón, Ulises Francisco Espaillat, María Trinidad Sánchez,  Manolo Tavárez, Francisco Alberto Caamaño…

Lo triste es que nuestra juventud, parece, no está muy pendiente de las conductas de quienes son sus paradigmas; o, en el peor de los casos, admiran a quienes aportan muy poco al desarrollo integral de la nación o, en su defecto, lo perjudican. Seguiré siendo desfasado, felizmente desfasado, tan desfasado, que promoveré ese desfase como modo de vida.