Deben las autoridades 

medir muy bien sus respuestas 

y así no quedan expuestas

serias interioridades 

porque son disparidades 

las que a veces escuchamos

y hasta nos incomodamos

por ciertas declaraciones 

que evidencian situaciones

de la que todos hablamos.

De repente es cuestionado

el jefe de un ministerio 

sobre un problema muy serio

que en los medios ha sonado,

y (quizás) impresionado 

por la pregunta en cuestión 

responde a continuación 

que él no sabe mucho de eso

porque es reciente su ingreso

a esa importante cartera 

y una respuesta certera

requiere un largo proceso. 

Se supone que el nombrado

(como al gobierno compete)

para formar gabinete

es alguien bien preparado,

porque el cargo que ha jurado

es asunto que domina

y con pericia examina

cuando aborda cada tema

diagnosticando el problema

que con rigor determina. 

No es correcto ni prudente

que aparezcan funcionarios 

respondiendo cuestionarios

con desparpajo evidente,

poniendo así al presidente 

en vilo en su selección, 

provocando una reacción

contraria a los indiscretos

con potenciales decretos 

¡pa’ que aprendan la lección!