MIGUEL LUCHA Y GANA

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Como los ataques del espíritu maligno, muy astuto e inteligente, no cesarán, la ayuda del Arcángel Miguel es también necesaria continuamente. La Biblia y los escritores cristianos enseñan que las acciones de Satanás son multifacéticas e inteligentes, y por eso también la ayuda con la que viene del Arcángel debe ser diversa e inteligente. Jan Klimak, uno de los más populares autores de ascetismo de Occidente, escribió que la inteligencia del diablo proviene del hecho de que es una “serpiente de múltiples cabezas”, por lo tanto, ataca de varias formas, haciendo de la lucha contra él algo difícil, complejo, constante y exigente. Es engañoso, lo que además aumenta la dificultad para derrotarlo.

A menudo presenta lo que es el defecto como una virtud. Incluso, es capaz de engendrar buenos pensamientos que en realidad son demoníacos y devastadores para el hombre. La obra de Satanás es engañar, distraer, quebrantar, crear ilusiones y falsas comodidades. Sus tentaciones oscurecen la mente del hombre, y siembran el mal en su corazón. Como piratas, numerosas cabezas de demonios atacan constantemente al hombre, destruyendo y devastando todas las virtudes que tiene o por las que se esfuerza.

Los demonios, escribe nuestro autor, no son todopoderosos. No pueden privarnos de nuestra libertad de elección. Tampoco pueden predecir las consecuencias de sus acciones porque no conocen el futuro. No tienen acceso a nuestro corazón y aprenden solo por observación, buscando caminos hacia él. El demonio tampoco puede conocer nuestros pensamientos, no tiene acceso a nuestra mente, solo puede inducir malos pensamientos, provocar imágenes engañosas y estimular nuestra imaginación. Sus acciones se adaptan a la persona con la que están luchando, por lo que tientan de otra manera a una persona religiosa y a la que vive en el mundo.

El demonio tienta al hombre toda su vida y todos los días. La fe enseña que en esta lucha el hombre no está solo. Dios le da su gracia. Viene a ayudarlo para que esté dispuesto y sea capaz de oponer una resistencia sabia y fuerte a las asechanzas del espíritu maligno. Dios apoya al hombre en la lucha contra el mal. Quieren que su pueblo resista las tentaciones del maligno, resista sus ataques, se levante de su caída cuando peca y viva la esperanza de la victoria final.

Pero la gracia de Dios no funciona en el vacío. No es sólo una palabra o promesa, sino una realidad divina concreta. Dios expresa su amor por el hombre de varias maneras. Sin duda, uno de los dones especiales del amor de Dios es el don de su Hijo, Jesucristo. Otro regalo es la Biblia, código de buena vida y garantía de felicidad eterna. Otra expresión de la gracia de Dios son los ángeles, y entre ellos el príncipe del mundo celestial, San Miguel, llamado el Arcángel. Desde el principio, siendo fiel a las enseñanzas de la Sagrada Escritura, la Iglesia lo eligió su especial patrón, intercesor y defensor, quien pide constantemente la ayuda.

¨Humildemente te pedimos, Dios, que seamos fortalecidos con el Pan de la Eucaristía, bajo la protección de Tus Ángeles, para avanzar en el camino de la salvación. Por Cristo nuestro Señor. Amén¨.

Así reza el sacerdote en la Fiesta de los Arcángeles: Miguel, Gabriel y Rafael. Da gracias a Dios por la fuerza que saca de la Eucaristía y por la protección de sus ángeles. Le está agradecido por su progreso en el camino de la salvación y por las buenas inspiraciones que sus ángeles le dan por medio de Cristo. La Iglesia continúa pidiendo y agradeciendo a los ángeles, especialmente a Miguel, por su ayuda. Sabe que, por voluntad del Creador, es su amigo y poderoso ayudante.

Por el poder del cielo, Miguel ha logrado muchas grandes hazañas y continúa haciéndolas. Su ayuda es eficaz, numerosos relatos históricos son testimonio de ello. Un importante pintor de iconos ortodoxo griego del siglo XVIII, Dionisio de Fourna (c. 1670 – c. 1745) en el manual de pintura Hermeneia de Dionisio, enumera, por ejemplo, catorce milagros realizados por el arcángel Miguel. Dice que, entre otras cosas, Miguel le mostró a Agar el agua; Miguel evitó que Abraham matara a Isaac, Miguel prohibió que el diablo entrara en el cuerpo de Moisés, Miguel salvó a Constantinopla del cautiverio persa y junto con Gabriel salvó al niño de ser ahogado en el mar.

Estos no son, por supuesto, todos los milagros que hizo Arcángel, pero su seriedad es grande. Estos milagros muestran que, por la voluntad de su Creador, el poder de Miguel extiende su manto protector sobre los seres visibles e invisibles, a las personas y las cosas. El arcángel extiende su manto protector también sobre ciudades y naciones. Esto es lo que ha querido su Señor y Creador a quien obedece y así lo hace.

Padre Jan Jimmy Drabczak CSMA