LOS ÁNGELES DE LUZ EN LAS ENSEÑANZAS DE SAN AGUSTÍN

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No estamos solos, Dios nos ha dado los ángeles de luz para ayudarnos. La expresión “ángeles de luz” es utilizada para referirse a los ángeles buenos, porque están en especial cercanía con Dios y habitan en el cielo, iluminados de la luz de Dios. Encontramos una enseñanza sumamente interesante respecto a los ángeles de luz en San Agustín (354-430). Primero se pregunta cuándo fueron creados los ángeles, y luego qué los diferencia y caracteriza. Pronto responde que fueron creados en el primer día de la creación, cuando Dios dijo: … “Haya luz”, (Génesis 1,3), porque es una luz distinta al material, para los cuerpos celestes, vagan de luceros en el firmamento celeste y Dios crea la creación después, en el cuarto día.  (Cf. Génesis 1, 14-19).

Si podemos pensarlo así, dice San Agustín, entonces los ángeles en el momento de su creación estaban llenos de la luz eterna, del brillo sobrenatural que emanaba de Dios, es decir, de la luz de la gracia, de la sabiduría y de la gloria de Dios. Así, los ángeles desde el mismo comienzo de su existencia fueron ángeles de luz. Dios no los creó solo para existir de cualquier manera, sino para existir racional y felizmente, enriquecidos por su sabiduría y gloria. Algunos de ellos, sin embargo, se alejaron de Dios, la fuente de la luz eterna, convirtiéndose en ángeles de las tinieblas. Tal vez, continúa san Agustín, la separación de las criaturas, se refiere a la caída de algunos ángeles y su expulsión del cielo (cf. Ciudad de Dios 11, 9, 11).

P. Jan Jimmy Drabczak CSMA