Leonel Cuesta, SDB regresa a la Casa del Padre 

0
46

La Inspectoría Salesiana de Las Antillas, el Padre Inspector, José Pastor Ramírez y familiares, movidos por la esperanza en Cristo Resucitado, les comunicamos que el señor  Leonel Antonio Cuesta Báez, SDB, pasó a la Casa del Padre , el pasado 2 de septiembre. Él estaba en la residencia salesiana de Jarabacoa.

Nació el 17 de febrero de 1935 en Baní. Su primera profesión al término del Noviciado fue el 16 de agosto de 1959 en La Habana-Arroyo Naranjo, Cuba. Realizó su tirocinio en Arroyo Naranjo-Habana, Hogar Escuela-Santo Domingo y Escuela Agrícola-Moca entre los años 1959 y 1965. Su profesión perpetua fue en Santo Domingo-Hogar Escuela el 24 de julio de 1965. Estudios: bachillerato en Ciencias Naturales y Matemáticas, Perito Agrónomo, Dirección de Empresas Agrícolas por el Centro Internacional de Perfeccionamiento Profesional y Técnico de Turín, Italia, y Diplomado en Educación. Vivió la vida y misión salesiana en la Habana-Arroyo Naranjo-Cuba, el Hogar Escuela-Santo Domingo, Escuela Agrícola-Moca, Cap Haitien-Haití y Jarabacoa-Rep. Dom. Se ha destacado en los servicios agrícolas, la formación inicial salesiana, la construcción, la Liturgia y la Catequesis. Será recordado siempre como un discípulo fiel de San Juan Bosco y del carisma salesiano y por su gran sensibilidad humana, su amor a la familia, a la Iglesia y a la Congregación y su capacidad relacional con todos, especialmente los más necesitados.

“Bien, siervo bueno y fiel… entra al gozo de tu Señor.” (Mt. 25, 21)

¡Descansa en paz, hermano!

Palabras del padre José Pastor Ramírez 

La muerte del señor Cuesta, un salesiano cabal y un consagrado que ha vivido en fidelidad a la vocación salesiana que el Señor le ha regalado, es también una llamada de atención a todos nosotros que queremos seguir a Jesús, unos en la vida religiosa, otros en la vida sacerdotal ministerial, otros en la vida laical, pero todos seguidores del Señor Jesús.

Un salesiano que se ha distinguido por su liderazgo en la Inspectoría, en la Iglesia y en la sociedad. Sus aportes al pueblo de Jarabacoa son innumerable