Las Cinco Peregrinaciones Marianas De los Ministros de la Eucaristía/Enfermos

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Arquidiócesis de Santiago, Mayo/Junio 2022

Con motivo de la preparación a la celebración del 100 Aniversario de la coronación de la Imagen de Nuestra Señora de la Altagracia, a celebrarse el próximo 15 de agosto en Santo Domingo, los Ministros de los Enfermos de esta Arquidiócesis de Santiago fueron convocados a vivir esta experiencia de la peregrinación mariana del Año Jubilar de manera local, aprovechando los Santuarios Diocesanos designados por Mons. Freddy Ant. De Jesús Bretón Martínez, Arzobispo Metropolitano de Santiago, como lugares de peregrinación.

Para facilitar la movilidad y simplificar los gastos y las dificultades que genera la pandemia, dividimos las peregrinaciones en cinco momentos y lugares, aprovechando la división zonal que configura la Arquidiócesis:

  • La primera peregrinación se realizó en Navarrete, el 14 de mayo, con una participación de 104 ministros, en la parroquia Santuario Santa Ana. Nos acompañó el Padre Ramón Pacheco, Párroco.
  • La segunda peregrinación en la parroquia Santuario Nuestra Señora del Rosario en Moca, el 21 de mayo, con 207 ministros, acompañado por el Padre Edwin Alonso, cura párroco del lugar.
  • La tercera peregrinación tuvo lugar en la Iglesia Corazón de Jesús de Sabana Iglesia, el 4 de junio, a las 9:00a.m., con la participación de 62 ministros, procedentes de Baitoa, el Caimito y Sabana Iglesia.
  • La cuarta peregrinación se llevó a cabo en la parroquia Santuario de San José, en San José de las Matas, el 4 de junio, en horas de la tarde, con una participación de 66 ministros, de las parroquias San José, Las Mercedes, Montones Arriba y Nuestra Señora del Carmen, de la Cuesta.
  • La quinta peregrinación se realizó en la parroquia Santuario Nuestra Señora de la Altagracia, el 11 de junio, con 125 participantes de las zonas urbanas de la Ciudad Corazón y sus alrededores, incluidos Tamboril, Monte Adentro y Licey.

Las peregrinaciones se realizaron con un esquema común.

Itinerario y desarrollo de la peregrinación:

9:00AM:

  • Breve encuentro fuera de la Iglesia para informar sobre la actividad en el modo como  se iba a realizar.
  • Pequeña procesión fuera del Templo con el rezo del Santo Rosario.
  • Acogida en la puerta principal del templo con unas breves palabras de bienvenida. Luego la confesión general y el Señor ten piedad.
  • Entrada al Templo cantando la canción Santa María del Camino. Entraron de dos en dos y con aspersión de Agua Bendita, para ganar las indulgencias que la Iglesia nos ha concedido.
  • Una vez en el Templo, se completó el Rosario, en forma de Cenáculo.
  • Breves orientaciones sobre la historia y la devoción a la Virgen de la Altagracia e importancia de esta devoción para los dominicanos.

10:00AM:

  • Eucaristía, iniciando con el canto del Gloria.
  • Liturgia de la Palabra con los textos de la fiesta de la Altagracia (21 de Enero).
  • Homilía, partiendo de los textos litúrgicos y el impacto de la devoción de la Virgen de la Altagracia en los dominicanos en el país y en el extranjero.
  • Ofrendas.
  • Plegaria Eucarística.
  • Oración después de la comunión.

Al final:

  • Canto a la Virgen de la Altagracia.
  • Plegaria mariana como homenaje de Amor y gratitud a la Virgen.
  • Una contemplación de la Imagen sobre su significado.
  • Agradecimiento.
  • Bendición final.

Duración dos horas: 9:00 – 11:00 AM

Ambiente en que se realizaron estas peregrinaciones:

  • Concentración del grupo en torno a la celebración.
  • Alegría y entusiasmo desbordante, afianzando la fe y la devoción a la Altagracia.
  • En un clima de fe, de oración, veneración, confianza y agradecimiento a la Virgen, por su amor y su presencia maternal.
  • Una participación activa y entusiasta en las oraciones, jaculatorias, plegarias, la misa y la diversidad de canciones marianas.
  • La concentración de los participantes fue tal que, a pesar de tomas dos horas, pareció como un instante.
  • Se sintió la presencia del Espíritu y la compañía de la Madre.
  • Todos se sintieron tocados por la presencia de la Virgen y sintonizaron en la fe, el amor y la esperanza.
  • Se incentivó el amor y la confianza en nuestra Madre de la Altagracia.
  • Fueron una experiencia breve y sensible de ardor de la devoción mariana y la importancia de la fe que nos unió en un solo corazón y una sola alma, para proclamar con María las maravillas que el Señor ha hecho en nosotros.
  • En una palabra, fue un acto de fe y de renovación de la devoción a Nuestra Señora de la Altagracia.
  • Fueron verdaderos actos de amor y renovación de la Devoción a la Virgen de la Altagracia, tomando como ejemplo su sencillez y humildad.