Jóvenes

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Jóvenes, muy en particular cla­semedieros, han adqui­rido un protagonismo en las recientes protestas, a través de las re­des sociales y muy en particular, de la Plaza de la Bandera. Esto ha sido sorpresa para al­gunos, sospecha para otros, y alegría para tantos. ¿Jóvenes de cla­se media? Eso sue­na inconcebible para algunas personas. Para ayudar a comprender lo que sucede hoy, in­vitamos a ir a nuestra independencia nacio­nal, a los miembros de la so­ciedad La Trini­taria que eran llamados muchachos, con cierto desdén por personas mayores que conocían de sus planes conspirativos, independentistas.

 

Seguimos con la historia. El 5 de di­ciembre de 1914, Jime­nes tomó posesión de la presidencia, Vás­quez se retiró a Tambo­ril, y los jimenistas, en sus diferentes faccio­nes asumieron la ges­tión gubernativa. El gobierno vivía bajo la presión de las limitaciones económicas; de los desatinos de Desi­derio Arias, su ministro de Guerra y Marina; y de los planes america­nos por controlar las finanzas y el ejército. Se hacia cada vez más estrecha la situación económica y se alteraba el orden público. Los americanos amenazaban con el desembarco de tropas. Y así sucedió. Jimenes prefi­rió renunciar antes que ceder a las presiones y en la madrugada del 15 de junio tropas americanas entraron en la ciudad de Santo Do­mingo. Desiderio prefirió, la noche antes, re­tirarse al Cibao con su tropa y todas las armas y municiones que pudo colectar. Allí se sentó a liar tabaco.

 

La grandeza de lo chiquito. Se nos fue la Rubia, la amiga Pau­la Reynoso. Veci­na de la comunidad de los Cachones de Castillo, provincia Duarte. En el duro trabajo diario de la vida de la mujer del campo. Amiga fiel de Radio Santa María. Oyente cautiva. Cono­cía los programas y a sus productores. Su casa era seguro lugar de descanso en nues­tros viajes por esa zona. Era una mujer grande en lo chiquito.

 

Miércoles de Cenizas. Unos y otros, casi todos, conocen y guardan el Miér­coles de Ceniza. Es una celebración que toca el alma humana. Creyen­tes o no sabemos que todos procedemos de lo poco y estamos condenados a ser poco, que la ceniza es un buen símbolo para explicar la verdad humana. Que, si la vida nos diferencia en clases, el nacer y morir nos iguala a todos.

 

Rutilio Grande,           mártir de la fe. La santidad vuelve a dar vida a la Iglesia de América, de El Sal­vador. El papa Fran­cisco ha reconocido a Rutilio como mártir de la fe y se ha iniciado su proceso de beatifica­ción. Rutilio fue sacerdote jesuita, asesinado por militares, junto a dos campesinos: Ma­nuel Solórzano y Nel­son Lemus, en 1977. Fue promotor de las Comunidades Eclesia­les de Base y del ministerio laical. Amigo íntimo de monseñor Ro­mero, su asesinato im­pulso a Romero a tomar conciencia y a asumir la defensa de los pobres.