Gerontócratas

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En vez de dividir a la humanidad entre jóvenes y viejos, mejor distinguir entre saludables y enfermos. A nadie se le oculta que hay personas de avanzada edad en mejor estado de salud que muchos jóvenes.

A la pregunta sobre hasta qué edad puede un hombre o mujer ejercer cargos ejecutivos de alta responsabilidad, se responde que hasta que goce de suficiente buena salud, sobre todo mental.

La Historia, magistra vitae (maestra de la vida), ofrece abundantes ejemplos de personajes que gobernaron hasta provecta edad.

El Papa León XIII ocupó el solio pontificio durante 25 años ha­biendo conservado la lucidez mental hasta el final. Falleció en 1903 a la edad de 93 años.

El Rey Bhumidol de Tailandia falleció en el 2016 a los 89 años. Reinó como monarca constitucional durante 70 años. Con­servó siempre bien sus facultades mentales.

Eamon de Valera, nacido en New York, fue presidente de Irlanda por muchos años. Terminó su último período en 1973 ha­biendo cumplido 90 años de edad. Falleció dos años después.

Konrad Adenauer gobernó Alemania Occidental como Canciller durante varios períodos consecutivos. Se retiró de la vida pública en 1963 habiendo cumplido 87 años de edad. Su agudeza mental era algo proverbial. Murió a los 91 años.

Joaquín Balaguer fue reelecto varias veces presidente en la Re­pública Dominicana. Terminó su carrera política en 1996 a los 90 años de edad. Todos se maravillaban de su inteligencia y de su memoria. Como había perdido la vista, pronunciaba discursos sin papeles delante, a pesar de que contenían complejas estadísticas. Al morir tenía casi 96 años.

Robert Mugabe gobernó Zimbabwe con mano de hierro para desgracia del país hasta el año 2017 cuando ya contaba con 93 años de edad. Murió en el 2019.

Sir Winston Churchill fue primer ministro del Reino Unido en dos ocasiones. Terminó su segundo período en 1955 cuando había cumplido 81 años. A partir de ahí se mantuvo activo y lúcido por muchos años como miembro del Parla­mento. Falleció a los 91 años.

La actual Reina británica Eliza­beth II celebró ya su cumplea­ños 93, y sigue cumpliendo con todas las obligaciones de la jefatura de Estado. Ella oye bien, camina sin bastón, practica la equitación y goza de mucha agilidad mental. Heredó los genes de su tatarabuela la Reina Victoria, que reinó durante 63 años, falleciendo en 1901 a los 82 años, mucha edad para aquella época.

Miremos al Papa Francisco, que ya tiene casi 84 años, no toma vacaciones, y sigue más campante que Johnny Walker. Recor­demos a dos autócratas ibéricos, el Caudillo Francisco Franco, que gober­nó hasta su muerte a los 83 años. Y si vecino, el perenne pri­mer mi­nistro luso, Antonio Oliveira y Salazar, que murió a los 90 años creyendo que aún gobernaba.

Podrían aducirse más ejemplos de gobernantes longevos a quie­nes la edad no les impidió llevar las riendas del gobierno, sino que más bien los años les proporcionaron los beneficios de la experiencia y de la paciencia.    [email protected]