P. Guillermo Perdomo SJ  (Radio Santa María)

Mons. Héctor Rafael Rodríguez tenía la llave del motor  del sínodo.  Y encendió el motor, diciendo que sólo Dios “sabrá cuándo lo detiene”. La Catedral Inmaculada Concepción estaba llena. Hermosas flores. La gente mayoritariamente vestida de blanco. Mons. Camilo acompañaba como obispo emérito. Presencia de autoridades de las diversas provincias que pertenecen a la diócesis. Participación de parroquias lejanas y cercanas, así como de organismos diocesanos. Transmisión en vivo por La Voz de María y Radio Santa María.

En honda sintonía de oración estaba la vida contemplativa: las Hermanas Carmelitas y las de los Pobres de San Francisco. También el padre Juan Sánchez Bueno, prior, y la comunidad de monjes de Jarabacoa estaban espiritualmente unidos.  Escribieron, aportando, desde de su capítulo general, una importante alerta: que la “sinodalidad” no se quede sin sustancia, como palabra de moda. Sino que ayude a una profunda reforma del modo de ser y vivir de la Iglesia.  Que aporte a toda la cristiandad y al mundo entero.

En una época complicada y cambiante, el Papa desea una Iglesia Sinodal, en comunión, participación y misión. Quiere que caminemos juntos, en escucha, acogida, cordialidad y cercanía. Desea una Iglesia en salida.

Muchas veces se repitió a todo pulmón el lema: “La Diócesis de La Vega en marcha por una Iglesia Sinodal”.  Luego de  más de un año preparándose,   aprovecha el Sínodo Universal, para hacer una especial pausa, para repensar su vida y misión.

El 25 de Septiembre 2023, se celebrará un gran acontecimiento: el “70 Aniversario” de la restauración de la Diócesis de La Vega. El Sínodo será una excelente preparación.

El proceso sinodal debe interesar, involucrar e integrar a todos.  Pronto serán 60 parroquias en la diócesis.  Se han escogido 52 personas sinodales, gente muy ocupada,  y  diversa  (sacerdotes, laicado, vida consagrada, diáconos permanentes…) para orar, trabajar y dar testimonio. Es decir, para encarnar esa Iglesia de la cercanía que es el estilo de Dios.

Mons. Héctor Rafael quiso integrar a los sacerdotes enfermos a la celebración. Al final se sorprendió y desbordó de alegría al  encontrar al P. Ramoncito Abreu tan recuperado… que pudo unirse como concelebrante.   Y  el abrazo fue muy grande !!!