EL DICIEMBRE QUE NOS TRAE LA NAVIDAD

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Con diciembre llegamos al final del año y al final de muchas cosas, como problemas, dificultades y desaciertos que hemos sufrido en este año, pero también al final de muchos acontecimientos positivos, que no son tantos, pero dan el gusto de haber vivido un año más, y por qué no decirlo también: el final de la pandemia.

En diciembre llega la Navidad, tiempo de alegría pero también de nostalgia, personas que se nos han ido, no solo con su muerte, sino también por otros motivos humanos, que nos demuestran cuán lejos estamos de ese ideal de saber compartir juntos y saber discernir lo que hay que hacer en la vida, en relación con el otro.

Pero navidad es celebrar a Jesús, que siempre es esperanza, anuncio de tiempos nuevos, otra historia comienza a nacer, la salvación y la verdadera vida, pues en medio del dolor del mundo ha aparecido una luz, la estrella de Belén que es Jesús, guía para nuestros pasos hacia nuevos horizontes llenos de bondad y buen tiempo, tiempo de Dios, y de ser así la alegría debe volver a reinar en nosotros, pues un niño nos ha nacido: el niño Dios, el Enmanuel, el Dios con nosotros.

Este diciembre, con sus suaves temperaturas, para todos los que pasamos un año casi completo de calor en este maravilloso Caribe en el que Dios nos ha colocado, nos trae la frescura del Dios que se encarna y alivia nuestras quemaduras por lo fuerte del pecado, es brisa suave del Espíritu Santo, aquel que fecundó el vientre de la Virgen en la concepción del hijo de Dios, y ahora nos fecunda con su nacimiento, haciendo visible el misterio de la encarnación, del Dios que se hace carne y “acampa”, pone su morada entre nosotros, y no como un vacacionista que va al monte por un momento, sino como el que quiere habitar por siempre en medio de sus criaturas, en medio de todos nosotros.

Son muchos los dolores acumulados a lo largo de este año que termina, pero es grata la esperanza en el nacimiento del niño Jesús, por lo tanto, debemos convertirnos en ángeles pregoneros del Salvador que ha llegado, debemos ir a los nuevos pastores del mundo que son los hombres perdidos en sus inmoralidades, los sin techo y sin empleos, los enfermos y necesitados, los inmigrantes y desprotegidos, y tantos otros que deambulan, hombres y mujeres excluidos del mundo que les pertenece, pues Dios creó para todos, pero hemos ido creando muros y no puentes, caminos y carreteras que nos unan como debe ser.

Navidad es el gran milagro de Dios al final de diciembre, pero lamentablemente queremos hacer de este tiempo una maldición consumista, que nos hace cosas y no personas, un culto a lo ridículo, que empezó en octubre, y busca opacar y hacernos olvidar lo central de este mes, que es la llegada de Dios a nosotros en la persona de Jesús. 

Vivamos con gozo y alegría verdadera este diciembre que nos trae la navidad, y con ella, la felicidad plena, total y jubilosa de parte de nuestro Dios. ¡FELIZ NAVIDAD!