La pregunta me la hicieron hace un tiempo, aunque tildándome de izquierda por lo que dije. Entonces recordé a Mons. Tomás Morel, quien con su sabiduría episcopal y liceyana, le respondió, a una señora que le dijo que la Iglesia debía de ser alianza con los grupos de derecha que hay en él país, que la Iglesia no tiene que hacer alianza con ningún grupo, ya que ella posee un gran caudal de doctrina social al respecto, para saber responder a esas situaciones que dichas ideologías de izquierda o de derecha quieren responder. 

Pues siempre en la Iglesia ha existido la tentación de algunos de hacer que la Iglesia responda a uno u otro de estos ideales, lo de izquierda haciéndose ver como progresista-liberales (´´alante-alante´´) y los de derecha como conservadores (´´tradicionalista-retrógrados´´).Si hubo un tiempo en que la Iglesia hizo acercamientos con los grupos de izquierda.

En Estados Unidos con los demócratas, al ser una minoría, aunque después de Ronal Reegan esto cambió, ya que se dio un acercamiento que llega hasta nuestros días a los republicano representantes de la derecha política de dicho país. En Latinoamérica, a través de grupos de comunidades eclesiales de base y propugnadores de una línea de la teología de la liberación, en la cual se veía una especie de afinidad en la finalidad que se buscaba que era por parte de la izquierda de la sociedad sin clase y por la Iglesia del Reino de Dios, lo que llevó a un sinsentido por parte de la izquierda que aunque se camuflaje nunca renunciará a su principio rancio de la no existencia de Dios (Ateismo) y de la religión como opio de los pueblos, y en la Iglesia estos grupos teológicos cayeron en un pelagianismo moderno, lo cual a fin de cuenta ha sido un elemento frustratorio para muchos (aunque no toda la Teología de la Liberación anduvo o todavía anda por estos presupuestos tanto de uno como de otro), lo que asevera lo dicho anteriormente, de que la Iglesia no debe apoyarse en ninguno de estos parámetros, ni aliarse con ninguno de ellos. 

La Iglesia tiene su propio camino, y es iluminar las realidades del hombre, acompañarlo y apoyarlo, y en ciertas ocasiones asumir algunas tareas sociales y estatales, pero como establece la Constitución Apostólica del Concilio Vaticano II ´´Gaudium et Spes´´ y otros documentos de la Iglesia, con un carácter de subsidiariedad, hasta que haya la madurez y los elementos que la sociedad y el Estado tengan para asumir dichas funciones, pero su base doctrinal radica en la fuerza viva de la palabra de Dios y el evangelio de Cristo contenido en la Sagradas Escrituras (La Biblia), junto al ejercicio magisterial de XXI siglos compendiados en su catecismo, su derecho y demás documentos del Magisterio, lo que la hacen experta en humanidades y en lo que le es propio la revelación de Dios.Por lo tanto no tiene que ir a ningún pozo de derecha o de izquierda a sacar agua para su enseñanza y quehacer, porque no lo necesita, y no lo decimos con orgullo malsano, ni soberbia, sino con la fuerza de la verdad patente a lo largo de la historia del mundo y del hombre. 

De ahí que no hay o no debe de haber cristianos católicos de derecha o de izquierda, sino cristianos católicos, conocedores de la doctrina cristiana, formados en dicha doctrina, para que pongan en práctica dicho mensaje en medio de este mundo sin necesidad de ideologizarlo o ideologizarse, siendo testigos fieles del mensaje de Cristo en este mundo divido en facciones que no llevan a ninguna parte, sino que hacen más difícil el desarrollo de la humanidad aun a sabiendas de lo  propio  que se debe hacer.