En nuestro país se va haciendo costumbre, que algunos medios de comunicación den cabida exagerada a personas protagonistas de hechos violentos. Estos son presentados como si se tratara de alguien que ha hecho un bien a la sociedad.

Ante tantas cámaras y micrófonos éstos perturbadores de la paz y violadores de las leyes, explican los detalles de cómo ocurrieron los hechos. Otros llegan más lejos, diciendo que no se arrepienten del daño cometido.

Los medios de comunicación no están para hacer figura de barro, de quienes han enterrado los valores, y se han convertido en fieras en contra de sus hermanos. Los hechos negativos ocurridos en las comunidades, no se pueden ocultar, pero jamás caigamos en la trampa peligrosa de anunciarlo con tanto despliegue, porque esta mala conducta promovida hasta el cansancio, puede motivar a otros a imitar esas acciones.

No sigamos llenando el ambiente de tanto desaliento, dando la impresión de que todo se perdió y que el mal triunfará sobre el bien.

Demos a conocer las cientos de obras de amor que se realizan a diario, en cada rincón de la patria. Recordemos que lo bueno también es noticia.