Llamamos a los ángeles buenos, “Ángeles de Luz”. Su opuesto son, como sabemos, los ángeles malos, “ángeles de las tinieblas”. Vale la pena explorar brevemente el concepto bíblico de “luz” y “tinieblas”, porque esto nos permitirá saber más sobre la naturaleza de los ángeles.

En la Sagrada Escritura, los conceptos de “luz” y “tinieblas”, así como los conceptos de creación, providencia, juicio, redención y santificación se encuentran entre los temas principales de la Biblia. Tienen un significado tanto físico como metafórico. Especialmente este último, en lo que respecta a Dios y las esferas espirituales, es extremadamente rico.

La “luz” y las “tinieblas” son llamadas a la existencia por Dios el primer día de la creación: Dijo Dios: “Haya luz”, y hubo luz. Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad.  (Gn 1, 3-4). También se habla de “luz” y “tinieblas” al final de la historia bíblica, en el Apocalipsis de San Juan, enfatizando que la luz de Dios disipa toda oscuridad: “Noche ya no habrá; no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque el Señor Dios los alumbrará y reinarán por los siglos de los siglos” (Ap 22, 5), es decir, él mismo es la luz.

P. Jan Jimmy Drabczak CSMA